Buenas tardes familias,
¿Os habéis parado alguna vez a observar cuánta geometría nos rodea?
En nuestra clase rojita estamos descubriendo que la lógico-matemática no están solamente en el aula, sino que forma parte de nuestra vida cotidiana.

Nuestra aventura comenzó con la lectura del cuento Draculina Baby. A partir de una de las figuras que aparecían en el cuento, les pregunté: ¿Qué figura geométrica es esta?
La primera respuesta fue: ¡Un cuadrado!.
Y aprovechamos ese momento para observar, comparar y descubrir juntos qué diferencia hay entre un cuadrado y un rectángulo. Nos dimos cuenta de que ambos tienen cuatro lados, pero que en el cuadrado los cuatro son iguales, mientras que en el rectángulo había dos lados más largos y dos más cortos. También descubrimos que podemos encontrarlos colocados tanto en horizontal como en vertical.
A partir de ahí nos propusimos un reto: ¡buscar rectángulos por todo el colegio!
Con nuestros ojos de exploradores recorrimos diferentes espacios, observando con atención y descubriendo formas rectangulares en objetos que vemos todos los días. Fuimos fotografiando nuestros hallazgos para compartirlos y seguir investigando.
Pero nuestra investigación no terminó en el colegio. También hemos buscado rectángulos en casa. Y podemos continuar descubriéndolos cuando paseamos por la calle, vamos al parque o recorremos nuestro barrio.

Se trata de aprender a mirar con otros ojos, de detenernos, observar y descubrir la geometría que está presente en nuestro entorno.
En ocasiones, los adultos relacionamos el aprendizaje de la lógico-matemática con los números escritos, las operaciones o las actividades sobre papel. Sin embargo, a estas edades es primordial aprender jugando, observando, comparando, manipulando y descubriendo. No siempre hace falta un lápiz y un papel. A veces basta con mirar a nuestro alrededor, hacernos preguntas y dejarnos sorprender por lo que encontramos.
Para completar nuestra experiencia, les ofrezco multitud de rectángulos de papel y cartulina, de diferentes tamaños y colores, junto con una base de cartulina negra sobre la que realizar su composición.
La propuesta es crear libremente, pero con una premisa importante: primero construir y después pegar. Antes de utilizar el pegamento tenían que colocar las piezas, moverlas, probar diferentes posibilidades y decidir cómo querían que quedara su creación. Solo cuando tenían clara su composición y estaban satisfechos con ella, podían comenzar a pegar los rectángulos.
De esta manera, además de experimentar con las formas geométricas y desarrollar su creatividad, pusimos en juego capacidades tan importantes como la planificación, la toma de decisiones, la atención y la flexibilidad para modificar una idea inicial.
¡Y han quedado unas creaciones preciosas, todas diferentes y personales!

Porque aprender lógico-matemática no es solo saber contar o realizar operaciones: también es aprender a observar, pensar, establecer relaciones y descubrir el mundo que nos rodea.
NOTA: NUESTRA SALIDA AL AULA AMBIENTAL: ISLA VERDE (ALHENDÍN) SE REALIZARÁ EL 12 DE NOVIEMBRE, Y NO EL 11 DE NOVIEMBRE COMO ESTABA FIJADA.
Un abrazo,
Eva Oliva.
En uno de nuestros talleres artísticos, las hojas de otoño se convirtieron en protagonistas. Partimos de hoja dividida en cuatro partes. En cada una, nuestros rojitos tenían que realizar un grafismo diferente: puntitos, círculos, líneas verticales, horizontales, onduladas… 


De esta manera hemos trabajado la coordinación de ambas manos, la coordinación óculo-manual, la motricidad fina, la atención y el control del trazo. Después, al dibujar las nervaduras, seguimos practicando la precisión y la orientación de las líneas en el espacio.
Además, este taller nos permitió trabajar algo muy importante: 





Porque eso es precisamente lo que buscamos con nuestro Método de propuestas: que una idea lleve a otra, que las preguntas abran nuevos caminos y que los aprendizajes nazcan de la curiosidad y tengan sentido para ellos.









