Comenzamos la semana con energía y lo hacemos con la visita de Ana y Román, los papás de nuestro compañero Manuel, que ayer vinieron a contarnos sobre su profesión. ¡Son médicos psiquiatras! O como ellos mismos nos han explicado de una forma muy sencilla: “Somos los médicos de la mente”.
Para hacernos más fácil entender su trabajo, se han centrado en algo que todos conocemos muy bien, las emociones. Nos han explicado que ayudan a las personas a equilibrar sus emociones, para que ninguna sea demasiado grande o demasiado pequeña. Y para que lo entendiéramos mejor, nos han sorprendido con unas divertidas imágenes de una famosa película infantil en la que las emociones son las protagonistas: Alegría, Tristeza, Asco, Ira y Miedo.
Ana y Román nos han contado algo muy importante, no hay emociones buenas ni malas, todas son necesarias. Cada una tiene una función y nos ayuda en nuestro día a día:
- La Alegría nos hace sentir bien, nos motiva a jugar, a compartir y nos ayuda a ver el lado positivo de las cosas.
- La Tristeza nos permite comprender lo importantes que son algunas personas o situaciones para nosotros. También nos ayuda a recibir apoyo de los demás cuando lo necesitamos.
- El Asco nos protege de cosas desagradables o peligrosas, como la comida en mal estado.
- El enfado aparece cuando sentimos que algo no está bien o que nos han tratado de manera injusta. Nos ayuda a poner límites, pero hay que saber controlarlo .
- El Miedo nos avisa de los peligros, ayudándonos a mantenernos seguros.
Para que viéramos cómo funcionan las emociones en nuestro día a día, nos hicieron una pequeña obra de teatro con las imágenes de las emociones. Nos hicieron preguntas como: ¿Qué pasaría si la alegría en lugar de tener el mismo tamaño que el resto de emociones fuera el doble? Anularía el resto de emociones. Nos dimos cuenta de que, aunque la alegría es maravillosa, no podríamos expresar tristeza cuando la necesitamos o sentir miedo ante un peligro.
Y si el enfado fuera la más grande, nos costaría mucho calmarnos y podríamos lastimar a los demás sin querer. ¡Por eso es tan importante el equilibrio!
También nos contaron que los psiquiatras pueden trabajar en hospitales o en consultas. Manuel nos mostró unas fotos muy divertidas donde él visita el consultorio de sus papás para convertirse en psiquiatra por un día. ¡Hasta llevaba corbata para la ocasión!
Nos explicaron que los psiquiatras ayudan a las personas a hablar sobre sus emociones, y para ello hacen muchas preguntas. A veces, cuando alguien está muy triste o preocupado y no mejora, los psiquiatras pueden recomendar medicamentos, igual que cuando nosotros tomamos jarabe para la tos.
Después de su visita, jugamos en nuestra consulta médica de clase. Aunque aún nos costó un poco hacer de psiquiatras y escuchar con paciencia, ¡nos divertimos mucho! Usamos el material quirúrgico y también los pañuelos de colores para identificar las emociones.
Al final, dibujamos lo que más nos gustó de la visita.
Antes de despedirse, nos recordaron algo muy valioso: todas las emociones son fundamentales en nuestra vida y debemos aprender a reconocerlas y expresarlas de forma sana. Nos ha encantado esta visita tan especial, y queremos agradecer a Ana, Román y Manuel por explicarnos su profesión de una manera tan divertida y adaptada a nuestra edad.
¡Gracias por ayudarnos a entender mejor nuestras emociones!
Silvia.
Gracias por la aportación papis. Nuestra hija lleva dos días hablándonos de vuestra profesión, además lo explica todo con mucho detalle, me sorprende lo bien que se lo habéis transmitido, no parece una profesión fácil de explicar a niños tan pequeños pero ellos parece que lo tienen todo muy interiorizado, aunque la palabra psiquiatra aún no la tenemos dominada del todo jaja